jueves, 19 septiembre 2019

Romeo Chicas: presentador de TV, educador en derechos de la niñez, filántropo y cantante

Hace unos días  Romeo Chicas recibió un reconocimiento por parte de la Procuraduría Para la Defensa de los Derechos Humanos, con un diploma en el que se le agradece como parte de la:  “Juventud que transforma e incide”.

Por: Johanna Cecibel Martínez Solís

Era un 29 de noviembre de 1996, cuando por primera vez abría sus ojos, unos ojos de color amarillo. De piel blanca y cabellos dorados, el pequeño  había llegado al mundo. Llegó a un hogar de bajos ingresos económicos, pero con padre y madre luchadores, que se esforzaban por salir adelante. Era el más pequeño de varios hermanos. Él y su familia son originarios del  cantón Huilihuiste, en Osicala, Morazán. En su partida de nacimiento, su nombre quedó registrado como: Romeo Isabel Vásquez Chicas.

Pasaron los años y aquel bebé ya era un niño, así que tuvo que comenzar la escuela. Lo hizo en el Centro Escolar Benito Juárez de Osicala. Ahí aprendió a leer,  escribir,  sumar y restar;  hizo un amigo con quien después de clases se quedaba jugando fútbol. Aunque temía que sus padres lo descubrieran y lo regañaran por quedarse, aun así lo hacía constantemente, guiado por los inocentes consejos de su amigo, quien le decía que sólo los castigos dolían y que por las regañadas pasaba nada.

No es que Romeo fuera un niño rebelde por quedarse jugando en casa de su amigo, de hecho era todo lo contrario, desde pequeño siempre quiso ayudar con cualquier cosa en su hogar. Le gustaba salir a vender los guineos que cosechaban en abundancia. Siempre trataba la manera de ayudar con algo. “Con los guineos siempre tuve suerte, siempre los vendía todos, incluso hasta me los dejaban encargados –pierde su mirada y sonríe recordando- de los manzanitos le gustaban a la gente” dice. Pero esa suerte no era igual cuando salía a vender aguacates –que también se cosechaban en su casa-, “una vez anduve en toda Osicala y no los vendí”, rememora.

Su madre, Natividad Chicas Rivera, tenía una pequeña finca en Chinameca, en cantón Las Marías, así que a Romeo le tocó vivir allí durante unos meses. “Ha sido una vida bonita. He vivido en la zona rural, con una familia de bajos ingresos, pero –resalta con particularidad esta parte- con la mente positiva para salir adelante, llena de valores y por supuesto, siempre con la iniciativa de impulsarme a estudiar.”

-¿Cambiarías algo?
-No cambiaría nada, yo siento que he disfrutado todo. Me he acomodado a las diferentes circunstancias en la vida, aunque a veces no tienen las mismas oportunidades que otros y cuesta más, pero también lo que cuesta se valora más.

Han pasado casi veintitres años ya desde la primera vez que Romeo abrió sus ojos. Ahora es un adulto, aunque todavía con alma de niño. En su rostro se ve reflejada siempre –o casi siempre- una sonrisa, es una de las cosas que más le caracterizan. Han pasado varios años y aquel niño que vendía guineos en Osicala para ayudar a su familia, ahora es conocido por su nuevo trabajo: hoy y desde hace alrededor de cinco años, ha trabajado en diferentes canales de televisión, como presentador, como coordinador y como payaso –sí, como payaso-.

Ser payaso no fue precisamente algo planeado, surgió en medio de una campaña política – cuando un señor andaba en busca de un payaso para llevar alegría a los niños.
“De repente dijo a mí lo que me hace falta es un payaso y yo como siempre he sido bien aventado o metido, por así decirlo, le dije: “yo salgo´”.

Luego de eso fue a otro evento, donde usó el nombre de “micarito”; de ahí fue invitado a un evento en la feria de Osicala.
Una señora le sugirió que se pusiera “paletita” o “sorbetin”, pero Romeo quería algo propio, así que cuando se fue para su casa, le pidió a su mamá que le dijera todos los sobrenombres que solía decirle de cariño. “Mi chinguito, miche, romiche, michito, chingo, romichingo –se ruboriza- y yo le pregunté cuál le gustaba más y me dijo ´romichingo´ y por eso me puse así”.

Su inicio en un canal de televisión, también fue algo muy espontáneo, inesperado para este joven. En cierta ocasión fue invitado a cantar en el aniversario de un programa en Osicala, ya tenía 17 años. Unos días después de esa invitación, recibió una llamada, para su suerte, le dijeron que no había nadie para que estuviera en el programa del viernes próximo, así que le ofrecieron estar allí; sin ninguna experiencia y sin hacer casting.

Estuvo durante tres meses en ese programa, que se llamaba VideoMás, y luego se salió. Pero dos meses más tarde, comenzó un proyecto infantil llamado: “Tardes infantiles”, estaba junto a una prima suya: Grecia Hernández, ella era “estrellita” y Romeo, naturalmente era Romichingo. Allí estuvo durante dos años. Hasta que un día recibió una llamada por parte del canal 25 de televisión en San Miguel (Television Migueleña, TVM), era una nueva oferta laboral, se trataba de un nuevo proyecto de revista matutina con el nombre de “Comienza tu mañana”, algo completamente nuevo para él.

Fue un momento decisivo para Romeo, porque a la vez que era una oportunidad para salir adelante, era una decisión que lo obligaba a desprenderse de sus “tardes infantiles” y él no quería eso.

En un principio rechazó la propuesta en TVM, su motivación no fue tanto la parte económica, sino el crecimiento personal. No quería dejar su trabajo en Osicala, por la gente y especialmente por los niños; “cuando ya dejé de estar en el canal, algunos niños que tenían mi número, me mandaban audios, algunos llorando y diciendo que les hacía falta,  un día  eso me hizo llorar. Quería una manera de estar siempre con la gente, pero al final toca decidir”, comentó.

Qué piensan de Romeo…

Cabello de salón, vestido color rosa vieja y una perceptible gentileza, era el atuendo de Belky Torres. Ella es presentadora del noticiero del mediodía del canal 25 de televisión, TVM; preparaba su información, sus líneas, y todo lo que se requiere para presentar las noticias, cuando amablemente hizo una pausa y brindó una entrevista para contar alguna anécdota junto a su amigo. Describe a Romeo como “una persona servicial”.

Ellos se conocieron hace casi tres años, cuando ambos estaban en otro canal, pues compartían información de prensa –Romeo hacía reportajes en esa época-, ahora pertenecen al mismo medio. “Trabajar junto a él se disfruta totalmente, porque es alguien que siempre anda súper alegre,  con esa energía positiva” dice Belky. A ella también le gusta cantar y confiesa que le gustaría hacerlo junto a él.

Ahora, unos meses después de tomar la que fuera una difícil decisión para él, se muestra –como de costumbre- muy contento, porque considera que fue la elección correcta para su crecimiento profesional. Ahora, además de ser presentador, se desempeña también como coordinador del programa matutino.

Pero Romeo confiesa que a pesar de llevar ya varios meses en esta nueva etapa laboral, aún es un gran reto para él, aún hay cosas que le cuestan mucho. “Siempre he sido bien desordenado para vestirme, pero acá es otra cosa, tenés que cuidar la imagen, el manejo de cámaras y los tiempos del programa también es más formal;  el enfoque y el público es diferente” revela, pero se mantiene positivo para superar poco a poco sus dificultades.

La experiencia en la televisión la ha adquirido en su mayor parte de forma empírica. Sus estudios de bachillerato los realizó en el Instituto Nacional de Osicala, pero al egresar en 2014, no tuvo la oportunidad de inscribirse en una universidad y formarse profesionalmente. Pasaron los años y no fue hasta el año 2017, cuando ya estando en el programa infantil, decidió comenzar a estudiar un Técnico en Comunicaciones, en la Universidad de Oriente.

Romeo se fue a matricular sin decirles nada a sus padres; unos días antes de comenzar les dio la noticia de que estudiaría. No obstante, y a pesar de sus ganas de continuar, tuvo que hacer una pausa a sus estudios universitarios, por causa de su saturada agenda  y su economía, ya que tienen que costearse sus gastos. Espera poder continuar.

– ¿Cuáles son las cualidades que consideras que te caracterizan?

-Ser alegre, colaborador siempre que puedo, enamoradizo, no sé qué más…
– ¿ Ycuáles son tus defectos?

-Olvidadizo, impuntual, desorganizado. Siempre digo que voy a estructurar mi tiempo y nunca lo hago.

– Si volvieras a nacer ¿elegirías hacer algo diferente de lo que haces?

– La verdad no. Yo siento que Dios me ha permitido encontrar los espacios y las oportunidades. Estaría feliz de volver a elegir lo mismo. La riqueza no sirve de nada si no sos rico de la mente. Hoy tenés y mañana no, o viceversa.

Filántropo por naturaleza

Cantar, tocar guitarra, ser payaso, interactuar con la gente, ayudar,  son causas de felicidad para Romeo, aemás de todo lo que tenga que ver con las comunicaciones: fotografía, vídeos, reportajes. Y aunque no está graduado –dice- pero le encanta hacerlo con pasión. En cambio, le disgustan cosas como son el maltrato a los animales, niños o cualquier injusticia como el violentar derechos a un anciano, a una mujer, un niño; “me enojan las injusticias que hay en la sociedad y hacer cosas en contra del medio ambiente” dice.

Romeo es amante de los testimonios de memoria histórica como el  de Ana Frank y del libro “Los siete gorriones”, cuyo autor es su hermano. Estos dos libros tienen en común una cosa: relatan historias vividas bajo el contexto de la guerra vividas y vistas en primera persona desde los ojos de sus autores; relatan todas las injusticias de las cuales fueron testigos.

Ambos autores fueron niños, que como muchos, sufrieron la pesadilla de una guerra. Le gustan mucho estos libros, por la valentía que tuvieron sus escritores para revelar tales vivencias. “Y porque también sale mi nombre en el libro”, dice Romeo, haciendo referencia a “Los siete gorriones”.

Además de los libros, también es admirador de dos personalidades muy importantes históricamente: uno es Monseñor Oscar  Romero, dice que lo admira porque “fue una persona con mucho amor y sobre todo mucha fidelidad a Dios porque creció con él y murió con él. Siempre estuvo en contra de las injusticias y denunciando aun sabiendo que lo amenazaron, el continuó por ese camino difícil y hasta dio la vida por lo demás”. La otra, es Prudencia Ayala, que lucho por los derechos humanos sobre todo de las mujeres, “gracias a ella las mujeres fueron más aceptadas y tomadas en cuenta, teniendo más espacio y las oportunidades en el ámbito político y laboral”, dice Romeo.

Aparte de sus obligaciones laborales, sus compromisos como Romichingo, su participación en grupos de alabanza, y demás cosas que hace, Romeo dedica mucho tiempo a hacer actividades humanitarias.

Uno de los proyectos que actualmente realiza, se llama “Romichingo y amigos haciendo caridad”, éste consiste en recaudar víveres y ropa, para entregárselas a las familias pobres en Osicala y otros lugares de Morazán. Además, está planificado otro proyecto, el cual dice que le está costando más, porque para llevarlo a cabo necesita más dinero. Explica: “hay gente que no tiene los servicios de letrina, y es algo muy fundamental porque necesitan hacer sus necesidades y hacerlo a la intemperie les puede traer muchos problemas de salud, por ahí va enmarcado el proyecto”.

 

  • Yo no aspiro a mucho. Sí he aspirado a tener una familia y tener mi casa y un albergue para perros, pero yo siento que si no tengo los recursos igual voy a andar haciendo lo que me gusta, que es andar de arriba abajo, como peregrino, pero haciendo cosas buenas, ayudando. Tener lo básico y ser feliz”
    Romeo Chicas

Equipo de periodistas, estudiantes, editores y productores de la Carrera de Comunicaciones de la Universidad de Oriente UNIVO.