miércoles, 23 octubre 2019

Aprendizaje para estudiantes tecnológicos

Los teléfonos inteligentes son cada vez más usados para la enseñanza

Por: Edgar Enrique Padilla Luna
 Coordinador de la Carrera de Comunicaciones

Como lo menciona Malcolm Gladwell: “Reinventar el aprendizaje: Que sea autónomo, completo, un desafío…”.

UNESCO ha definido el aprendizaje móvil como “la utilización de tecnología móvil, sola o en combinación con cualquier otro tipo de tecnología de la información y comunicación (TIC), a fin de facilitar el aprendizaje en cualquier momento y lugar” (UNESCO, 2013).

Las tecnologías móviles están en constante evolución. Hoy, sin lugar a dudas, los teléfonos inteligentes o smartphones son los que predominan frente a una diversidad de otros dispositivos existentes, como las tabletas, las consolas de videojuegos y los reproductores de sonido, entre otros.

Todos estos dispositivos se caracterizan por ser digitales, portátiles, controlados generalmente por una persona, tener funcionalidades para conectarse a Internet y capacidad multimedia, pudiendo de esta manera facilitar un gran número de tareas.

En un mundo que depende cada vez más de la conectividad y el acceso a la información, su uso en contextos formativos no es una moda pasajera, sino un imperativo, dado que a medida que vayan adquiriendo más potencia y funcionalidad, es probable que su utilidad como herramienta pedagógica también aumente.

Los nuevos medios de comunicación han tenido que incorporar características como la interacción, la simulación o la capacidad de almacenamiento que les permita evolucionar a la par de la sociedad, los alumnos de hoy son tecnológicos por naturaleza y por ello la interacción debe desarrollarse de manera natural y simultánea, buscando un ambiente dinámico de interacción y colaboración.

Los teléfonos inteligentes se están volviendo tan esenciales o habituales en la vida cotidiana, que los jóvenes están dispuestos a diversos tipos de “sacrificios” con tal de no desprenderse de ellos y poder estar conectados. Pese a ello, muchas instituciones educativas no los permiten en sus aulas, la clase tradicional va perdiendo cada vez más su protagonismo. Pero ¿por qué debiéramos utilizar estos dispositivos en el aula?

En primer lugar, porque el estudiante lleva toda la información junto con él, la traslada, intercambia, comparte en la red, dentro y fuera de la clase. De esta manera, aprende de forma intuitiva, incluso a veces sin ser consciente de ello.

En segundo lugar, porque la clase ya no es el único lugar donde está aprendiendo. El uso de aplicaciones móviles con y sin propósitos educativos, pero que le permiten complementar los currículos formativos, es una realidad cada vez más frecuente. Además, puede ser gratuito y ayudar a aumentar la motivación de los aprendices.

Las apps (aplicaciones) pueden ser poderosas herramientas para mejorar el desarrollo psicológico y el aprendizaje si resuelven con ellas pequeños problemas, y los liberan para explorar nuevos caminos, establecer relaciones más profundas, entre otros. Por eso es tan importante utilizar las apps de una manera que permita liberar en el aprendiz todo su potencial para experimentar, innovar o alejarse de la “ruta lógica”, contribuyendo de esa manera a desarrollar su creatividad, promover la colaboración y la comunicación, entre otras muchas posibilidades.

 

Equipo de periodistas, estudiantes, editores y productores de la Carrera de Comunicaciones de la Universidad de Oriente UNIVO.