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De erupciones volcánicas  y periodismo

Siempre las personas afectadas, vulnerables no tienen voz en situaciones así, a menos que se organicen y gestionen el apoyo, o que les dejen participar activamente en los albergues, por lo que el periodista se convierte en los ojos y la voz de éstos

Estaba en el súper, cuando me cayó un mensaje: “El volcán ha entrado en erupción”,  era 29 de diciembre de 2013; salí a tomar un par de fotos con el teléfono y lo tuitié, el editor me llamó para que organizara la cobertura y así se hizo.

Foto: Liliana Monroy

Dos de los compañeros se “perdieron” todo el día luego de enviarlos a la zona, la comunicación falla en Placitas y no pudimos hacer mucho. En teoría me quedaría en la base de Protección Civil, pero al siguiente día me fui a recorrer San Rafael Oriente y San Jorge, encontré a la gente quitando la ceniza de las casas y los vehículos; para mí era difícil pues andaba mal de los bronquios, pero cuando eres periodista, se olvida uno que la salud es primordial…

Aunque fotografié el volcán, fui a los albergues a hablar con la gente, a verificar sus condiciones; porque un periodista no va solo a cubrir una noticia por deporte, por costumbre, sobre todo debe ser por humanidad.

Albergue en San Rafael Oriente, foto: Liliana Monroy

Siempre las personas afectadas, vulnerables no tienen voz en situaciones así, a menos que se organicen y gestionen el apoyo, o que les dejen participar activamente en los albergues, por lo que el periodista se convierte en los ojos y la voz de éstos.

Repetir la información de las entidades, sin haber verificado la situación real es irresponsable. Lamentablemente hoy en día en los grupos de whatsapp muchos se acomodan a repetir noticias que no han reporteado, boletines y situaciones que nadie verifica.

Pero aún yendo a las zonas de emergencias, sin un buen reporteo no hay noticia que valga la pena. Si todos hacen los mismo, solo varía un poco el ángulo de la toma, no tiene sentido, hay que planificar y tener criterio propio.

Antes, durante y en una emergencia, las entidades deben estar preparadas, deben tener recursos, atender adecuadamente, alertar, organizar y los periodistas deben verificar que ejecuten los planes, conocer los procesos, tener fuentes, no solo funcionarios y sobre todo, hablar con la gente, llegar a su realidad, empatizar, tener la paciencia de poder encontrar las fuentes adecuadas para realizar excelentes noticias, no solo el vídeo y la foto del volcán echando humo, que claro, se hace obligatorio, pero lo más importante son las personas.

Hay que hablar con la gente, perder el miedo, que de ellos obtendrán los mejores insumos;  insisto que hagan fotografías periodísticas, porque solo la foto periodística recoge la realidad que pasa el ser humano. Es como dice la fotógrafa brasileña Angelica Dass: “cambiar la narrativa desde la fotografía”.

Foto: Liliana Monroy/LPG

Los jóvenes que estudian comunicaciones, han logrado realizar ensayos que valen la pena, reportajes y relatos que muestran la realidad, no son inventos y ese choque, ese contraste entre lo que ellos experimentan a su edad y lo que la gente vive y sufre, les hace ser más sensibles, están aprendiendo a escuchar.

Solo quiero enfatizar, que aunque el periodista da la cara en televisión, o su nombre aparece en prensa escrita, debe dejar de ser el protagonista y darle a las personas su espacio, darles voz de verdad, exponer una realidad o problemática que otros no quieren ver, ni quieren que se sepa, porque ese pequeño poder de comunicar debe ser utilizado para visibilizar a otros y darles las medallas a ellos, que se lo  merecen por “aguantarlo todo”.

Bueno, ser periodista no es para todos, es un cargo enorme, una responsabilidad grande que solo se entiende en la medida que comprendemos las realidades de los más vulnerables.

Volviendo al Chaparrastique, siempre me ha gustado su pose de divo, su coqueteo con las nubes, su imponente cono, su belleza; he sufrido cuando lo han incendiado, cuando venden la roca ígnea que hace que se absorba agua para el manto acuífero, por eso lo he fotografiado de todos los ángulos; pero me ha impactado más toda la gente que vive allá arriba, los colonos que aún existen en las desaparecidas, pero activas haciendas y que son quienes cultivan frijoles…los niños y adultos que cortan café, la gente que cultiva flores para vender, la zona fresca nunca desarrollada.

Un docente chileno nos dijo una vez que pensaba que había un sendero y un mirador para el Chaparrastique, porque es tan imponente, tan bello, pero más que contemplarlo, los periodistas deberíamos de aprovechar esta fecha para hacer algo: notas, reportajes, documentales, de lo abandonado de la zona, de la pobreza local, de la falta de agua, de lo trabajadores que son los hombres y mujeres del lugar, obligar con nuestro trabajo, bien hecho,  a su desarrollo, para que la gente viva mejor, del turismo y no solo acordarnos de ellos en la próxima emergencia.

 

 

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Liliana Monroy

Periodista, creo en Dios, soy fiel creyente en el potencial de los jóvenes para impulsar una mejor sociedad, me encanta ser parte de la formación de conciencia y conocimientos como docente, y ahora he emprendido una nueva aventura como Coordinadora de UNIVO News.

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