Opinión Académica

Inclusión de las Personas con Discapacidad a la vida productiva

Autor: José Rigoberto Vaquerano Benavides
Dirección de Investigación UNIVO

En la sociedad salvadoreña, adolecer de una discapacidad tiende a ser una barrera que dificulta la autorrealización de la persona que la padece, quienes conforman este sector poblacional han sido históricamente relegados a subsistir dependiendo económicamente de familiares, caridad pública o como parte del sector informal de la economía, obteniendo escasa remuneración por su trabajo.

Acceder a un empleo formal ha sido factible, en ciertos casos para Personas con Discapacidad, (PCD´s) no obstante, para muchos de ellos continúa siendo difícil obtenerlo. En este cometido se dispone del apoyo del estado a través del CONAIPD (Consejo Nacional de Atención Integral a la Persona con Discapacidad) así como de diversas ONG´s y asociaciones que realizan esfuerzos para la inclusión laboral del sector aludido.

En el marco de una investigación realizada en 2016 por la Universidad de Oriente se señala que la condición de discapacidad es el resultado de la participación directa de algunas personas en el conflicto armado de los años 80’s, en otros casos debido a accidentes o enfermedades contraídas en la niñez, representado el 4.05% de la población del país.

El porcentaje mencionado se traduce en 253,484 PCD’s en el territorio nacional, de los cuales 24,643 residen en el municipio de San Miguel. (Datos del Registro Nacional de Personas Naturales, RNPN) Se constató que estos últimos, actualmente se encuentran dispersos y poco organizados en relación a la defensa de sus derechos, situación diferente respecto a los que residen en el centro y occidente del país, donde sus niveles de organización, orientación laboral, asistencia médica y psicológica son de mejor nivel.

Los PCD´s expresan en consenso que se les brinda muy pocas oportunidades de empleo, a pesar de la existencia de la “Ley de equiparación de oportunidades laborales” la cual establece la obligación de contratar una Persona con Discapacidad por cada 25 empleados, disposición legal que pocas empresas cumplen.

Por otra parte, se quejan de la discriminación sufrida por su condición física, al ser consideradas personas que no pueden valerse por sí mismas, de poco aporte productivo por no alcanzar el estándar laboral esperado, adicionalmente la cultura imperante en nuestra sociedad es discriminatoria.

Un aspecto muy sensible para ellos son las dificultades que tienen para movilizarse, expresan que no encuentran las facilidades necesarias en empresas, instituciones y lugares públicos para poder conducirse con seguridad y sin mayores contratiempos debido a que muchas entidades no quieren incurrir en costos adicionales para acondicionar los lugares según las necesidades de los discapacitados. Demandan que para facilitar el desplazamiento de Personas con Discapacidad se construyan más rampas, pasamanos, baños, ascensores, parqueos  y otros “ajustes razonables” para beneficio del sector.

Su incorporación a la academia y procesos de formación profesional es otro punto relevante para los PCD´s en este caso demandan que las instituciones educativas en sus diversos niveles realicen los “ajustes razonables” antes mencionados, en sus instalaciones para facilitar su movilidad y considerar la contratación de traductores para sordomudos en los salones de clases, adquirir equipos para facilitar la enseñanza a estudiantes no videntes como sistemas de lectura braille y softwares amigables.

Cabe destacar que en El Salvador diversas instituciones tanto estatales como privadas realizan gestiones con el fin de integrara las Personas con Discapacidad a la vida productiva, centrándose en ejes de acción como: Identificación, afiliación y organización de PCD´s, asistencia en salud física y mental, formación laboral y gestión orientada a la integración de los mismos en diversas empresas, monitoreo de su desempeño en puestos de trabajo, asesoría en emprendimiento de negocios, defensa de derechos e intereses del sector, así como reforma y actualización de la ley vigente, con el propósito de cambiar el concepto de equiparación hacia el logro de la plena inclusión social de estas personas.

Finalizamos con las siguientes reflexiones:

Como comunidad universitaria debemos sensibilizarnos con las personas con discapacidad, algunos de ellos forman parte de nuestra institución como compañeros de trabajo o son estudiantes activos que vemos a diario en las aulas, merecen respeto y un trato digno.

Contribuyamos a que la sociedad en general cambie su actitud hacia ellos, haciendo énfasis en que sus limitaciones físicas del tipo que fuesen, no son impedimento para que desempeñen un trabajo bien hecho, o alcancen resultados académicos de excelencia.

“Las mejores y más bellas cosas de este mundo no pueden ser vistas o incluso escuchadas; deben ser sentidas con el corazón” Helen Keller

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Redacción UNIVO NEWS

Equipo de periodistas, estudiantes, editores y productores de la Carrera de Comunicaciones de la Universidad de Oriente UNIVO.

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