viernes, 24 mayo 2019

“La Nubia del mar” que canta en los buses

A sus 65 años Nubia, quien fue conocida como “Nubia del mar” ´canta en los buses, con la nostalgia de un tiempo como cantante de mariachi

Por: Jonatan Alexander Turcios
Periodismo y Literatura

Nubia Marilú Gutiérrez Ochoa nació en la ciudad de El Carmen, La Unión, un veintinueve de mayo de mil novecientos cincuenta y tres;  sus padres fueron Esther Ochoa y Eduardo Gutiérrez Aguirre, quienes por motivos desconocidos no se hablaban, pese a todo ellos fueron sus héroes, su madre sacaba adelante a la familia lavando en el día y planchando hasta altas horas de la noche.

Su padre era jornalero,  luchaba para llevar el sustento diario al hogar, era una familia sencilla, pero en ocasiones sus padres cocinaban comida diferente,  con el fin de ver feliz a sus hijos:  Rudy, Elvira, Mirian, Orlando y Arely, quienes  lastimosamente fallecieron entre los 6,8, y 9 años de edad a causa de la rubeola.

Nubia inició sus estudios en la escuela junto a sus hermanos, pasaban dentro de la institución casi todo el día; con el paso del tiempo, aseguró que su madre comenzó a despreciarla, tenía preferencia  por los varones a quienes les brindaba su amor y atenciones especiales, pasaban los años, pero las cosas empeoraban.

Después comenzó a maltratarla, con palos, lazos, sillas y con todas las cosas posibles, así inicio su vida llena de maltrato e insultos, mientras tanto su padre se gastaba el dinero en licor, a pesar de eso siempre cuidaba de sus hijos. Su madre viajó en busca de empleo a San Salvador, realizaba algunas visitas durante el tiempo que estuvo trabajando, hasta que regresó de nuevo a su hogar.

En un día que parecía normal Eduardo, tuvo una discusión con su esposa; en consecuencia, quebró lo poco que tenían como: platos, vasos, ollas, llegaron al punto de no tener en que cocinar. Nubia apenas contaba con 7 años de edad, al ver tanta violencia en su hogar visitaba a su abuelita para escapar de la realidad por un momento, ella le recibía con mucho cariño compartiendo con ella un pedacito de dulce de atado (de panela) para calmar el sufrimiento y el miedo que causaban en su hogar.

Por causa de problemas familiares, abandonó su casa a la edad de 13 años, se fue hacia la Ciudad de San Miguel, donde cayó en las manos equivocadas, una señora la llevó para su casa, pero resultó ser un prostíbulo, la convirtió en prostituta, tenía que vender su cuerpo sin su consentimiento, en ese momento comenzaba a caer en depresión.

Cuando Nubia se encontró en esta situación, le avisó a su madre de su paradero, ella la fue a traer con ayuda de la Guardia Nacional de aquel entonces; sin embargo, cuando llegó a su casa la trataron peor,  no les importó lo que le había pasado, en ese momento su padre le dijo: “hay hija mía, que va ser de vos el día que yo me muera”  ella respondió… con una triste voz-  “pero me voy a ir de nuevo papá y esta vez donde no me puedan encontrar”.

Unos días después cumplió lo que le había dicho a su padre, se fue hacia la capital donde  se convirtió en teibolera, en ese momento nadie la obligó a prostituirse y a bailar en sitios nocturnos, la situación en la que se encontraba la llevó a hacerlo. Al inicio no tenía donde vivir hasta que encontró una habitación donde pasar las noches frías después de trabajar, en el día andaba por las calles de San Salvador, sin tener donde ir, cargando una bolsa negra con la poca ropa que tenía, en ese tiempo que anduvo en la calle se dio cuenta que su madre trabajaba en la colonia Monserrat, ubicada en la capital.

Decidido ir a visitarla, al ver a su madre no quería entrar, pero ella le dijo… ¡entrá! y la convenció. La madre trabajaba con Nohemí, junto a ellos vivía un viejo abogado, quien le dijo… “quédate aquí y me ayudas con los oficios”. Tomo la decisión de quedarse a trabajar junto a su madre; ahí conoció a un chico, con quien se acompañó por un tiempo, pero todo terminó. El destino tenia algo mejor para ella, puso en su camino a Marco Antonio con quien tuvo una relación de más de cuarenta años.

Pierde una hija y se integra al mariachi

En 1971 perdió su primer bebé. El siguiente año nació su segunda hija Sonia Marilú, en el setenta y tres nacieron Claudia y Fanny, algunos meses después dio a luz a José Leonardo, quien falleció a los treinta días de haber nacido. A su última hija Eva, quien, por culpa del alcoholismo y drogadicción, la dejó con una abuela quien se la cuidaba por 3 colones diarios.

Cuando regresó  por ella después de estar detenida por noventa días, unas personas la apedrearon y dijeron que si quería a la niña tenía que pagarles quinientos colones por el tiempo que habían cuidado a su hija. Trabajó muy duro para recoger el dinero, pero cuando regresó a buscarla con el dinero en sus manos,  se llevó la mala noticia que la señora que cuidaba a su hija ya no vivía ahí, con lágrimas en sus ojos abandonó el lugar y nunca volvió a ver a su hija.

Todo esto sucedió en la década de los setenta. En los ochenta, dejó de ser una teibolera, integrándose en mariachi Los Peregrinos de don José Antonio Prado, quien le dio la oportunidad de cantar por primera vez, subiendo de prestigio rápidamente por el tono bravío que le caracteriza, a partir de ese momento su vida cambio por completo.

Cantó en hoteles y restaurantes de alto prestigio como: el Sheraton, Camino Real, Club Salinitas, La Pampa Argentina, Catedral del Artista, Restaurante el Alazán, donde tubo la oportunidad de conocer a muchos artistas nacionales como: Jorge Rivera, Alirio Guerra, Miguel Ángel, Oscar Plat, Max Roberto,  entre otros.

Tuvo presentaciones en la televisión salvadoreña en el programa de Raúl Vale, “Ama a El Salvador”, en canal 12; “Todos los días” y “Ambiente Salvadoreño” estos dos últimos transmitidos por la televisión Nacional (Canales 8 y 10). Por otra parte, fue la ganadora de Buscando Estrellas de canal 2 por su magistral interpretación el 4 de mayo de mil novecientos noventa.

Su rotundo éxito la llevó a proyectarse en el plano internacional en diferentes escenarios de Guatemala, Belice, Honduras, Panamá e Italia en 1989, precisamente el 10 de octubre, permaneció durante un mes en Milán, actuando en el círculo salvadoreño, donde se presentó en algunas ocasiones,  “era tan importante que la venían a traer en helicóptero a la cancha” menciona Jessica López, una amiga de ésta.

Por segunda ocasión cayó en la drogadicción, solamente trabajaba para poder mantener su adicción hacia el crack quen la destruyó por completo y su fama se vino abajo. En definitiva, Marilú mejor conocida en el ámbito artístico como: “Nubia del Mar”, después de ser reconocida se quedó sola.

En la actualidad, a veces dedica tiempo a la música, aborda las unidades de transporte colectivo desde muy tempranas horas, cargando una pequeña guitarra no muy bien afinada, que es su compañera en sus aventuras de bus en bus, para poder llevar el pan de cada día a su casa. El público la observa y escucha con mucha atención ya que su voz aún se mantiene con ese tono singular que le a caracterizado por muchos años, ahora su repertorio de música es cristiano.

También elabora piñatas por encargo en su pequeño  hogar, cuida cada detalle para que queden perfectas y así poder venderlas. A sus 65 años, con arrugas marcadas en su piel y con pocas fuerzas para caminar también hace trabajos de costura, oficio que aprendió en un centro de rehabilitación para alcohólicos y drogadictos  es así como se gana el sustento diario ya que no cuenta con ninguna ayuda económica.

En ocasiones la buscan para que cante en eventos de la alcaldía, y así pueda ser recordada como lo que fue y reconocida por las nuevas generaciones, ya que su talento nunca ha dejado de brillar, su voz resuena por todos los rincones de la ciudad y los aplausos son una muestra del aprecio por su esfuerzo.

Equipo de periodistas, estudiantes, editores y productores de la Carrera de Comunicaciones de la Universidad de Oriente UNIVO.