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Beky, adulta divertida en La Unión Norte

Mi nombre es Beky y soy oficial de comunicaciones de la Unidad de Proyección Social de la Universidad de Oriente (UNIVO), socio implementador del programa “Calapa”. Este año tuve el privilegio de formar parte del grupo de adultos divertidos durante la implementación del modelo SHIFT en El Salvador, acompañando a la niñez para que pudiera liderar, expresarse y hacer escuchar sus voces y sueños sobre problemáticas que les interesan y les afectan directamente.

Sin embargo, mi experiencia con SHIFT no comenzó este año. En 2024, también tuve la oportunidad de acompañar a las niñas y los niños durante el primer año de implementación del modelo. Fui testigo de cómo las y los Shifters analizaban su entorno, compartían lo que vivían y transformaban sus inquietudes en mensajes poderosos que promovían espacios libres de bullying. Ver este proceso de crecimiento, reflexión y liderazgo fue una experiencia profundamente inspiradora.

Este año, el grupo de 14 Shifters, representantes de los nueve distritos de La Unión Norte, decidió alzar la voz para concientizar a madres, padres y cuidadores sobre la importancia de que las tareas del hogar no sigan siendo asignadas, de manera tradicional, a las niñas de entre 9 y 17 años. A partir de ese compromiso, activaron la campaña social “En casa ayudamos compartiendo las tareas por igual”, cuyo mensaje principal fue: “En casa las tareas se comparten y los sueños también”.

Este tema nació del trabajo en equipo y de un profundo proceso de diálogo durante la fase Planear, donde el grupo mostró un gran interés en la desigualdad que existe en muchas familias, especialmente hacia las niñas. Fueron jornadas llenas de organización, diversión, aprendizaje, reflexión y análisis crítico, en las que cada Shifter aportó desde su experiencia y mirada.

Me sentí profundamente feliz al escuchar sus ideas, comprender sus realidades y acompañar su crecimiento. Ha sido conmovedor ver cómo se empoderan, cómo ganan seguridad y cómo debaten, proponen y transforman sus ideas en una campaña social que nace desde su corazón y su creatividad. Cada reunión, cada actividad y cada conversación han sido un recordatorio de su claridad, su fuerza y su visión para transformar su comunidad.

Lo más inspirador para mí ha sido verlos planear, crear y activar una campaña que verdaderamente les pertenece. He sido testigo de cómo se enfrentan a desafíos, toman decisiones grupales y construyen colectivamente una propuesta que refleja su juventud, su identidad y su compromiso con un cambio más justo.

Recuerdo especialmente una de las primeras actividades de activación, cuando la asistencia de personas participantes fue menor a la esperada. Como adulta, pensé que eso podía desmotivarles, pero ocurrió todo lo contrario. Las niñas que estaban liderando la actividad no se desanimaron en ningún momento; al contrario, continuaron con entusiasmo, dieron lo mejor de sí y transmitieron los mensajes de la campaña con una claridad que me sorprendió profundamente.

En ese momento confirmé el alto nivel de manejo del tema, la seguridad con la que hablaban sobre la corresponsabilidad en las tareas del hogar y la convicción con la que defendían sus ideas frente a quienes sí estaban presentes. Esa experiencia me recordó que su liderazgo no depende de la cantidad de público, sino de la fuerza y el sentido de su mensaje.

Ser parte del modelo SHIFT me permitió descubrir su verdadera profundidad. Aprendí que el rol de las personas adultas no es dirigir, sino acompañar y guiar: estar presentes para apoyar, motivar y brindar las herramientas necesarias para que las niñas y los niños puedan expresarse libremente y liderar procesos que transforman su realidad. En cada paso, el respeto por sus opiniones y decisiones se vuelve esencial, porque son ellas y ellos quienes llevan la voz, las ideas y el sueño del cambio.

Participar en esta segunda experiencia desde un lugar aún más cercano a la niñez fue especialmente significativo para mí. Me permitió conocer más a fondo su manera de pensar, de organizarse y de trabajar en equipo, y observar cómo el grupo se desenvolvía con mayor seguridad, autonomía y confianza que el año anterior. Verlos dialogar, apoyarse entre sí y sostener sus mensajes incluso en contextos desafiantes fue profundamente inspirador.

Esta experiencia reafirmó en mí la certeza de que, cuando a la niñez se le brinda el espacio, el acompañamiento y el respeto que merece, es capaz de liderar procesos transformadores con una claridad y una fuerza que nos invitan, como personas adultas, a aprender del grupo.

Acompañar a las y los Shifters en este proceso ha sido un recordatorio constante de que la niñez no solo tiene opiniones, sino también claridad, creatividad y un profundo deseo de transformar su entorno. Como adulta, me llevo el aprendizaje de escuchar más, confiar más y creer en el enorme potencial que tienen cuando se les brinda el espacio y el respeto que merecen.

SHIFT no solo transforma realidades en las comunidades; también transforma a quienes acompañamos el proceso. Hoy reafirmo mi compromiso de seguir caminando junto a la niñez, creando espacios seguros donde sus voces sean escuchadas y sus sueños puedan convertirse en acciones reales.

Redacción UNIVO NEWS

Equipo de periodistas, estudiantes, editores y productores de la Carrera de Comunicaciones de la Universidad de Oriente UNIVO.

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