Ahuachapán volverá a iluminarse con el tradicional Festival de los Farolitos

La celebración, considerada Patrimonio Cultural Inmaterial de El Salvador, se realizará el próximo 7 de septiembre y reunirá tradición, religiosidad, arte y turismo en el occidente del país.
Por M. Del Cid
Ahuachapán se prepara para volver a convertirse en un escenario iluminado por cientos de farolitos con la llegada de una de las celebraciones culturales más representativas de El Salvador. El próximo lunes 7 de septiembre de 2026, familias y visitantes podrán ser parte del tradicional Día de los Farolitos, una festividad que cada año transforma las calles, viviendas, plazas y espacios públicos del municipio con coloridas estructuras artesanales iluminadas por velas.
La celebración se desarrolla cada 7 de septiembre, en la víspera del natalicio de la Virgen María, por lo que conserva un importante componente religioso. Sin embargo, con el paso de los años, la tradición también se ha consolidado como una manifestación cultural y turística que atrae a visitantes nacionales y extranjeros interesados en conocer una de las expresiones más singulares del patrimonio salvadoreño.
Durante la festividad, las calles de Ahuachapán adquieren una imagen particular. Los tradicionales farolitos, elaborados artesanalmente con materiales como madera y papel celofán de diferentes colores, son colocados en fachadas, patios, calles y otros espacios, creando un espectáculo de luces que se extiende por buena parte de la ciudad.
Una tradición que mantiene viva la identidad
El Día de los Farolitos no representa únicamente una noche de iluminación. Para las familias ahuachapanecas, la celebración constituye una oportunidad para preservar conocimientos y prácticas transmitidas entre generaciones, desde la elaboración de los farolitos hasta la organización de actividades comunitarias.
La tradición fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de El Salvador en 2014, reconocimiento que destaca su valor como expresión de identidad y como parte del patrimonio cultural del país. El Ministerio de Cultura también ha documentado la tradición y ha impulsado actividades como concursos y exposiciones relacionadas con los farolitos.
El origen de la festividad también está rodeado de historia y tradición oral. Una de las versiones señala que las primeras luces surgieron después de un terremoto ocurrido en 1850, cuando los habitantes utilizaron fuentes de iluminación para alumbrarse ante la situación que enfrentaba la localidad. Otra versión relaciona directamente la celebración con la víspera del nacimiento de la Virgen María.
Ahuachapán se prepara para recibir visitantes
La celebración también representa una oportunidad para dinamizar la actividad turística y económica de la zona occidental. La llegada de visitantes permite que restaurantes, comercios, emprendimientos y otros negocios locales formen parte de una jornada que combina patrimonio, gastronomía, artesanía y entretenimiento.
La tradición también se extiende a otros municipios de la zona, entre ellos Concepción de Ataco, donde los farolitos forman parte igualmente de las celebraciones de septiembre. En años anteriores, instituciones culturales han desarrollado actividades relacionadas con esta tradición en municipios como Apaneca, Guaymango, Atiquizaya, San Lorenzo y San Pedro Puxtla.
Así, mientras se acerca el 7 de septiembre, Ahuachapán se encamina nuevamente hacia una noche en la que la luz de los farolitos será protagonista. Más allá de su atractivo visual, la celebración representa el esfuerzo de una comunidad por mantener viva una tradición que ha sobrevivido al paso del tiempo y que continúa transmitiéndose de generación en generación.
En 2026, el Festival de los Farolitos volverá a ofrecer una oportunidad para conocer, disfrutar y valorar una de las manifestaciones culturales que forman parte de la identidad salvadoreña.




