¿Por qué El Salvador celebra el Día del Niño cada 1 de octubre?

Mientras diferentes países conmemoran a la niñez en otras fechas, El Salvador reserva el 1 de octubre para una celebración que busca reconocer a niñas, niños y adolescentes y recordar la importancia de garantizar sus derechos.
Por Fernando Chávez
Cada 1 de octubre, centros educativos, familias e instituciones salvadoreñas realizan diferentes actividades por el tradicional Día del Niño. Aunque la fecha forma parte del calendario nacional desde hace décadas, una pregunta puede surgir alrededor de esta celebración: ¿por qué se conmemora precisamente este día en El Salvador?
El origen de la fecha se remonta a 1949, cuando la entonces Asamblea Nacional Legislativa estableció mediante decreto que el 1 de octubre de cada año se celebraría el “Día del Niño”. La disposición convirtió esta fecha en un momento dedicado especialmente a la niñez salvadoreña. Con el paso de los años, la manera de comprender la infancia también evolucionó. La celebración dejó de estar vinculada únicamente a actividades recreativas, regalos o festejos y adquirió una dimensión relacionada con el reconocimiento y protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes.
Ese cambio también llegó a la legislación. En 2016, la Asamblea Legislativa reformó la denominación oficial de la fecha y estableció el 1 de octubre como “Día de la Niñez y Adolescencia Salvadoreña”, incorporando de manera expresa a los adolescentes dentro de la conmemoración. La modificación respondió a una visión más amplia de esta etapa de la vida. En lugar de entender a niñas, niños y adolescentes únicamente como receptores de protección, el enfoque de derechos reconoce que tienen garantías propias que deben ser respetadas por la familia, el Estado y la sociedad.
El Salvador también cuenta con un marco legal específico para su protección. La Ley Crecer Juntos para la Protección Integral de la Primera Infancia, Niñez y Adolescencia establece derechos relacionados con la educación, salud, integridad personal, identidad, participación, protección frente a diferentes formas de violencia y desarrollo integral. Por ello, detrás de las celebraciones que cada 1 de octubre llenan escuelas y hogares de actividades especiales existe un significado que va más allá de dedicar un día a la niñez.
La fecha permite recordar que jugar, estudiar, crecer en un ambiente seguro, recibir atención, expresar opiniones y desarrollarse plenamente no son únicamente aspiraciones asociadas a una infancia adecuada, sino elementos vinculados con derechos reconocidos. La conmemoración salvadoreña también tiene una particularidad: no coincide necesariamente con las fechas utilizadas en otros países. Aunque existen celebraciones internacionales relacionadas con la infancia, cada nación ha adoptado diferentes días para reconocerla de acuerdo con su propia historia y legislación.
Así, este 1 de octubre, detrás de los festejos, convivios y actividades recreativas permanece el propósito que ha acompañado la fecha durante décadas: colocar a la niñez en el centro de la atención de la sociedad. Más de 70 años después de que El Salvador estableciera esta celebración, el significado del día continúa ampliándose. Hoy no solo representa una oportunidad para celebrar a niñas y niños, sino también para recordar que garantizar sus derechos durante todo el año es parte esencial de construir las condiciones en las que crecerán las próximas generaciones.



