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El estrés en exámenes: cómo cuidar la salud emocional

Expertos explican por qué es una reacción común y cómo gestionarla de forma saludable.

Por Josué Chávez

En los periodos de evaluación universitaria, el estrés académico se convierte en una experiencia frecuente entre los estudiantes. Lejos de ser un problema aislado, se trata de una respuesta natural del organismo ante situaciones de alta exigencia, aunque especialistas advierten que su manejo adecuado es clave para evitar efectos negativos en la salud emocional y el rendimiento.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el estrés es una reacción fisiológica que prepara al cuerpo para enfrentar desafíos. Sin embargo, cuando se mantiene de forma intensa o prolongada, puede generar ansiedad, fatiga y dificultades de concentración, factores que influyen directamente en el desempeño académico.

El investigador Arturo Barraza Macías explica que el estrés académico aparece cuando el estudiante percibe que las demandas educativas superan sus recursos para afrontarlas. Esta percepción varía en cada persona, lo que explica por qué algunos estudiantes logran manejar mejor la presión que otros.

Desde la psicología, el especialista Richard Lazarus señala que el impacto del estrés depende de cómo se interpreta la situación. Es decir, no solo importa la carga académica, sino también la forma en que el estudiante evalúa sus propias capacidades para enfrentarla.

Además, los expertos coinciden en que el estrés no se limita al momento del examen. Se presenta antes, durante y después. En la fase previa es común la preocupación; durante la evaluación pueden surgir bloqueos; y posteriormente aparece la incertidumbre por los resultados. Este proceso forma parte de la experiencia académica, pero requiere estrategias para mantenerse bajo control.

Ante este escenario, organismos como la American Psychological Association recomiendan acciones sencillas pero efectivas, como planificar el tiempo de estudio, establecer pausas activas y priorizar el descanso. Dormir adecuadamente, por ejemplo, mejora la memoria y favorece el aprendizaje.

También se sugiere evitar hábitos poco saludables que suelen intensificarse en estos periodos, como el consumo excesivo de cafeína o las jornadas prolongadas sin descanso. En su lugar, mantener una rutina equilibrada con espacios de relajación puede contribuir a una mejor gestión emocional.

Otro elemento importante es la confianza en las propias capacidades. Según la teoría de la autoeficacia del psicólogo Albert Bandura, quienes creen en su capacidad para afrontar retos tienden a experimentar menos estrés y a obtener mejores resultados.

En ese sentido, el estrés no necesariamente debe entenderse como algo negativo. Bien gestionado, puede convertirse en un impulso que motive al estudiante a prepararse mejor. La clave, como coinciden los especialistas, está en aprender a reconocerlo y manejarlo de forma consciente para mantener el equilibrio entre el rendimiento académico y el bienestar emocional.

UNIVO NEWS

Equipo de periodistas, estudiantes, editores y productores de la Carrera de Comunicaciones de la Universidad de Oriente UNIVO.

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