Domingo de Ramos marca el inicio de la Semana Santa con procesión en San Miguel

Feligreses católicos recorrieron las calles desde la parroquia El Calvario hasta la Catedral Basílica, participando en el rito que recuerda la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén.
Por Josué Chávez
Con una masiva participación de fieles, la Iglesia Católica conmemoró este domingo el inicio de la Semana Santa con la celebración del Domingo de Ramos en San Miguel, una de las fechas más representativas del calendario litúrgico cristiano.
La jornada inició con la bendición de las palmas, un rito tradicional que se realiza antes de la procesión. Durante este momento, el obispo de la Diócesis de San Miguel, Mons. Fabio Reynaldo Colindres Abarca, roció agua bendita sobre los asistentes y sus ramos, como símbolo de purificación y preparación espiritual para el recorrido.
Posteriormente, la procesión partió desde la parroquia El Calvario y culminó en la Catedral Basílica Nuestra Señora de la Paz. Los feligreses caminaron portando palmas elaboradas de forma artesanal, muchas de ellas tejidas con hojas de palma de coyol, una tradición arraigada en la cultura salvadoreña durante esta fecha.
El recorrido fue encabezado por Mons. Colindres Abarca, quien acompañó a la comunidad católica en esta manifestación de fe que forma parte de las celebraciones más importantes de la Iglesia.

El Domingo de Ramos tiene un profundo significado dentro de la tradición cristiana, ya que recuerda la entrada triunfal de Jesucristo en Jerusalén, cuando fue recibido por la multitud con ramos en las manos. Este acontecimiento marca el inicio de la Semana Santa, período en el que se conmemoran la pasión, muerte y resurrección de Jesús.
Al finalizar la procesión, en la Catedral Basílica se celebró la santa misa presidida por el obispo, dando continuidad a los actos litúrgicos propios de la fecha.
Como un elemento adicional en el contexto de esta jornada, la Diócesis de San Miguel destacó que este Domingo de Ramos coincide con el aniversario número 18 de vida episcopal de monseñor Fabio Reynaldo Colindres Abarca, de los cuales 10 años han sido como obispo castrense y ocho al frente de la diócesis migueleña.
De esta manera, la feligresía católica da inicio a una de las semanas más significativas de su fe, participando en actividades que invitan a la reflexión y a la vivencia espiritual.




