Bienestar emocional fortalece el desempeño académico universitario

Diversos estudios internacionales y acciones impulsadas por la Universidad de Oriente destacan la relación entre el equilibrio emocional, el aprendizaje y la permanencia estudiantil.
Por Josué Chávez
El bienestar emocional se ha convertido en un factor cada vez más relevante dentro de la educación superior, debido a su influencia en el rendimiento académico, la adaptación universitaria y el desarrollo integral de los estudiantes. Organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) señalan que la salud mental permite a las personas afrontar situaciones de estrés, desarrollar sus capacidades y desempeñarse adecuadamente en sus actividades académicas y laborales.
En el ámbito universitario, especialistas destacan que la formación profesional no depende únicamente de los conocimientos adquiridos en las aulas, sino también de las condiciones emocionales que favorecen el aprendizaje. La capacidad para gestionar el estrés, mantener relaciones interpersonales saludables y enfrentar los desafíos propios de la vida estudiantil contribuye al éxito académico y al fortalecimiento de competencias que serán útiles en el ejercicio profesional.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), a través de su Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC), ha señalado que los problemas de salud mental representan uno de los principales desafíos para las instituciones de educación superior. Ante esta realidad, las universidades han comenzado a promover estrategias orientadas al acompañamiento psicológico, la prevención y la promoción del bienestar integral de sus comunidades estudiantiles.
En la Universidad de Oriente (UNIVO), el compromiso con la formación integral se refleja en diversas iniciativas orientadas al bienestar estudiantil. Entre ellas destacan jornadas de sensibilización sobre el manejo del estrés, actividades de relajación y espacios de acompañamiento psicológico que buscan fortalecer las capacidades de afrontamiento de los estudiantes frente a las exigencias académicas. Asimismo, la institución pone a disposición servicios de atención psicológica y programas de orientación que contribuyen al desarrollo personal y académico de la comunidad universitaria.
Autoridades y profesionales de la educación coinciden en que un estudiante emocionalmente equilibrado tiene mayores posibilidades de mantener la concentración, participar activamente en su proceso formativo y afrontar con mayor resiliencia los retos propios de la vida universitaria. En este sentido, el bienestar emocional se consolida como un elemento fundamental para la construcción de una experiencia educativa más saludable y enriquecedora, que favorezca no solo el logro académico, sino también el crecimiento humano y profesional de los futuros graduados.




