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Teresa Jiménez convirtió una receta tradicional en una oportunidad de crecimiento para su comunidad

Su emprendimiento tiene como producto emblemático la Cususa Corinteña y también impulsa iniciativas para apoyar a madres solteras, adultos mayores y jóvenes universitarios.

Por Emerson Rodríguez

Con una receta tradicional, el deseo de salir adelante y la convicción de que el cielo es el límite, Teresa Jiménez inició una aventura empresarial que cambiaría su vida y la de otras personas. Actualmente es propietaria del laboratorio Productos Naturales La Gloria de Dios, desde donde impulsa la Cususa Corinteña, un producto con el que busca proyectar parte de la identidad de su tierra.

Originaria de Corinto, Morazán, Jiménez comenzó a construir su proyecto empresarial con determinación y el propósito de convertir sus sueños en una realidad. Sus primeros pasos no estuvieron exentos de dificultades. Como madre soltera, tuvo que enfrentar desafíos personales y económicos mientras buscaba oportunidades para sacar adelante a su familia.

Sin embargo, mantuvo una filosofía que continúa guiando su trabajo: el cielo es el límite y, con fe, esfuerzo y determinación, es posible alcanzar las metas propuestas.

Esa convicción la llevó a desarrollar Productos Naturales La Gloria de Dios, empresa de la que actualmente es propietaria y cuyo producto emblemático es la Cususa Corinteña. Más que una iniciativa comercial, su emprendimiento representa una manera de compartir parte de la tradición y la identidad de Corinto, distrito de Morazán Norte.

Para Jiménez, haber nacido en esta tierra es motivo de orgullo. Asegura que Dios no se equivocó al permitirle nacer en Corinto, un lugar que ama por su gente y por el vínculo que mantiene con sus raíces. Aunque reconoce que ha enfrentado retos durante su trayectoria, considera que emprender ha sido una de las mejores decisiones de su vida.

“Si yo pude exportar la cultura al mundo, también pueden lograrlo los emprendedores salvadoreños”, expresa al dirigirse a quienes desean iniciar un negocio. Su mensaje es que no tengan miedo de formalizarse, soñar en grande y buscar oportunidades para crecer. A su juicio, el talento existe, pero también es necesario atreverse a dar el siguiente paso y abrirse camino hacia nuevos mercados.

La pandemia de COVID-19 puso a prueba esa capacidad de adaptación. Cuando las restricciones dificultaron las ventas y muchos negocios tuvieron que detener sus actividades, Jiménez recurrió a la tecnología para comercializar sus productos en línea. Esta alternativa le permitió alcanzar importantes ventas y continuar impulsando su empresa en un momento de incertidumbre.

Su capacidad para sobreponerse a las dificultades le valió el reconocimiento como Mujer MYPE del Año 2022, según relató, por su resiliencia durante la crisis. A este logro se suman sus participaciones en espacios internacionales relacionados con el emprendimiento y las microfinanzas. Ha asistido a encuentros de mujeres empresarias en Guatemala y a actividades vinculadas con el comercio en Costa Rica. Además, este año representó a El Salvador en República Dominicana en actividades relacionadas con las microfinanzas.

Jiménez recibe estas experiencias con alegría y humildad. Agradece a Dios por cada oportunidad, desde las más sencillas hasta las más importantes, y afirma que los reconocimientos no deben convertirse en motivos para perder de vista el propósito con el que comenzó.

Ese propósito también se refleja en la responsabilidad social que impulsa desde su empresa. Entre sus principales motivaciones está haber contribuido a que sus hijos accedieran a estudios universitarios, apoyar a su familia y generar empleos para personas de su comunidad.

Actualmente, explica que sus iniciativas sociales buscan ayudar a madres solteras que viven en condiciones precarias, apoyar a adultos mayores en situación de abandono y otorgar becas a jóvenes universitarios.

Para ella, el éxito empresarial no se limita a las ventas ni a los reconocimientos. También significa abrir oportunidades para quienes necesitan apoyo y demostrar que un negocio puede convertirse en una herramienta para mejorar las condiciones de vida de otras personas.

La emprendedora reconoce que la resiliencia no significa tener todas las respuestas, sino estar dispuesta a aprender, preguntar y acercarse a personas e instituciones que puedan aportar conocimientos y orientación. Superar los obstáculos, vencer los paradigmas y mantener la fe han sido parte de un proceso que le ha permitido fortalecer su proyecto y ampliar sus objetivos.

Al reflexionar sobre lo que elegiría si tuviera una sola oportunidad en la vida, su respuesta no cambia: emprender. Para Jiménez, esta decisión transformó su historia personal, le permitió trabajar por el futuro de su familia y le abrió la posibilidad de contribuir al bienestar de su comunidad.

Su trayectoria recuerda que la identidad de un pueblo también se construye con las historias de quienes se atreven a comenzar, perseveran ante las dificultades y comparten sus logros con los demás. Teresa Jiménez eligió emprender y hoy invita a otros salvadoreños a creer en su talento, perder el miedo y trabajar por sus sueños.

A través de la Cususa Corinteña y de su compromiso con la comunidad, busca demostrar que llevar las raíces de su tierra más allá de las fronteras también significa trabajar para que otras personas tengan oportunidades de salir adelante.

Redacción UNIVONews

Equipo de periodistas, estudiantes, editores y productores de la Carrera de Comunicaciones de la Universidad de Oriente UNIVO.

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