Tradicional Bajada reúne a numerosos migueleños en las calles de San Miguel

La procesión de la Reina de la Paz volvió a congregar a familias, feligreses y visitantes en una tradición que cada 21 de septiembre recorre distintos sectores de la ciudad y que este año conmemoró 239 años del denominado “Milagro Patente”.
Por Josué Chávez
Las calles de San Miguel registraron este lunes 21 de septiembre una amplia participación ciudadana durante la tradicional Bajada de la Reina de la Paz, una de las actividades religiosas de mayor arraigo en la ciudad y que cada año moviliza a numerosos habitantes durante su recorrido hacia la Catedral Basílica. A pesar de la lluvia registrada durante la tarde, muchos migueleños permanecieron en diferentes puntos del trayecto para observar y acompañar el paso de la imagen. Niños, jóvenes y adultos formaron parte de una jornada que, además de su carácter religioso, constituye una tradición vinculada con la historia y la identidad cultural de San Miguel.
La procesión estuvo acompañada por niños y jóvenes con diferentes vestimentas alusivas al acontecimiento que se conmemora, así como trajes típicos y representaciones vinculadas con la tradición católica. El recorrido culminó en la Catedral Basílica de San Miguel, uno de los principales puntos de encuentro de las actividades organizadas durante la jornada. Las actividades habían comenzado desde las 4:00 de la madrugada con una alborada. Posteriormente, a la 1:00 de la tarde se desarrolló una misa en la comunidad Cristo Rey, en el cantón Amate La Cruz, antes del inicio de la procesión hacia el centro de la ciudad.

La Bajada se realiza cada 21 de septiembre y tiene su origen en un acontecimiento que la tradición católica sitúa en 1787, cuando una erupción del volcán Chaparrastique amenazó a la entonces ciudad de San Miguel. De acuerdo con el relato conservado por la Diócesis de San Miguel, ante el avance de la lava los habitantes sacaron la imagen de la Reina de la Paz frente a la antigua iglesia parroquial. La tradición religiosa sostiene que posteriormente la lava cambió de dirección, un acontecimiento que los creyentes interpretaron como una intervención atribuida a la Virgen y que pasó a ser conocido como el “Milagro Patente”.
La conmemoración evolucionó con el paso de los años. Según los registros históricos divulgados por la Diócesis de San Miguel, inicialmente las actividades no incluían una procesión como la que actualmente se conoce. Con el tiempo se incorporó el recorrido de la imagen por las calles de la ciudad. El nombre popular de “La Bajada” también surgió posteriormente. Hacia la década de 1940, comunidades ubicadas en las faldas del Chaparrastique comenzaron a participar en el traslado de la imagen y se popularizó entre la población la expresión de que ya no descendía lava del volcán, sino la imagen de la Virgen. Desde entonces, la denominación quedó asociada a la procesión del 21 de septiembre.
La Diócesis también señala que en 1950 se amplió la participación hacia cantones y caseríos ubicados en las faldas del volcán y, posteriormente, en 1960, se incorporaron barrios y colonias de San Miguel, dando forma progresivamente al calendario de recorridos que acompaña esta tradición. Con el paso de las generaciones, la Bajada se ha convertido también en una expresión colectiva que ocupa calles, reúne familias y mantiene presentes relatos transmitidos durante más de dos siglos entre los habitantes de San Miguel.
Para la Iglesia católica, la jornada tiene un significado de agradecimiento y conmemoración relacionado con los acontecimientos de 1787. Desde una perspectiva histórica y social, la continuidad de la procesión permite observar cómo una práctica surgida de una creencia religiosa se incorporó paulatinamente a las tradiciones de la ciudad. La concurrencia observada este año volvió a evidenciar la permanencia de esta tradición entre diferentes generaciones de migueleños. Familias completas acompañaron el recorrido o esperaron el paso de la procesión desde distintos sectores, mientras la imagen avanzaba hacia el centro de San Miguel.
A 239 años del acontecimiento que dio origen a la conmemoración, la tradicional Bajada continúa formando parte del calendario de actividades que cada septiembre reúne a habitantes y visitantes en las calles de la ciudad de San Miguel.




