China limita las relaciones con chatbots de IA

China puso en marcha una nueva regulación que limita las funciones de los chatbots con los que los usuarios podían establecer vínculos afectivos, con el objetivo de prevenir la dependencia emocional y proteger las relaciones interpersonales en el mundo real.
Por Josué Chávez
La normativa, que entró en vigor este miércoles, establece que las plataformas de inteligencia artificial no deberán generar contenidos o interacciones que fomenten un apego excesivo, induzcan adicción o sustituyan las relaciones humanas. La medida aplica a herramientas de texto, audio, video y otros formatos que simulan rasgos de personalidad y formas de comunicación similares a las de una persona.
Como parte del cumplimiento de la regulación, empresas tecnológicas como ByteDance, Alibaba y Tencent anunciaron la eliminación o suspensión de las funciones que permitían a los usuarios interactuar con compañeros virtuales diseñados para actuar como pareja, amigo o acompañante.
La decisión provocó diversas reacciones entre usuarios de redes sociales en China. Algunos compartieron mensajes de despedida dirigidos a sus asistentes virtuales, mientras que otros expresaron tristeza por la desaparición de personajes con los que afirmaban haber mantenido conversaciones durante meses o incluso años.
Las nuevas disposiciones fueron emitidas por cinco organismos gubernamentales, entre ellos la Administración del Ciberespacio de China, como parte de una estrategia para fortalecer la supervisión sobre el desarrollo y uso de la inteligencia artificial en el país.
El auge de los compañeros virtuales impulsados por IA ha despertado un debate internacional sobre los beneficios y riesgos de esta tecnología. Mientras algunas personas utilizan estas herramientas como apoyo emocional o compañía, especialistas también han señalado la importancia de evitar que este tipo de aplicaciones reemplacen las relaciones humanas o generen dependencia psicológica.
Con esta regulación, China se convierte en uno de los primeros países en establecer restricciones específicas sobre las interacciones emocionales entre personas y sistemas de inteligencia artificial, en un contexto en el que el uso de estas tecnologías continúa expandiéndose a nivel mundial.




