domingo, 18 noviembre 2018

Una joya cultural en Moncagua

Con un diseño arquitectónico precolombino y con características del regionalismo mexicano, el Centro Escolar Delfina, ubicado en el cantón La Estancia de Moncagua, al norte de San Miguel, es un edificio con más de 85 años de haber sido construido y con un importante valor cultural y patrimonial.

Redacción: Cindy Liliana Chávez 
fotografías: Edgar Cañas

El edificio empezó a ser construido el 10 de febrero del año 1930 y terminado un año después, a cargo del arquitecto John Rosales de México, con la ayuda de más arquitectos de nacionalidad mexicana y guatemalteca, por órdenes del entonces dueño de la hacienda, Atilio Peccorini, a quien los lugareños solo conocen como el doctor Peccorini; el centro escolar fue llamado “Delfina” en honor a la esposa de este.

La estructura tiene una extensión aproximada de diez metros de ancho por veinte de largo, con no menos de cinco metros de altura, con un diseño colonial en toda su infraestructura; fue construido con adobe atrincherado, posee enormes pilares de cemento tanto dentro como fuera del mismo,  además de que, en todas sus paredes, conserva pinturas con significado maya elaboradas a mano y en la entrada al sitio se puede contemplar una escultura tallada en piedra de un Chac Mool, un tipo de dios maya.

En su momento, la edificación fue hecha para funcionar como centro de enseñanza escolar para los habitantes del lugar, y no fue hasta el año 2001 que se dejó de trabajar allí, debido a que los terremotos del 13 de enero de ese mismo año, dañaron la infraestructura del techo causando un derrumbe parcial de este.

Las diferentes escenas grabadas a mano por el artista mexicano A. López Rodríguez, hacen referencia a ritos, danzas, creencias y actividades domésticas propias de los indígenas de la época, murales que solo han sido retocados una vez, en el año 1980, y debido al abandono estructural que posee y a los animales que alberga (garrobos, murciélagos y serpientes), estos grabados se pueden observar en estado de deterioro avanzado. Además, se comenta entre los lugareños que el lugar conserva muchos misterios de su dueño, quien hasta el día de hoy se dice que era brujo y que, hacia pacto con el demonio; asimismo, se dice que “la muñeca” Chac Mool, también posee sus secretos.

Don José Nazario Colato Salamanca, profesor de la escuela “Delfina”  y quien narró la historia de la misma, lleva más de diecinueve años dando clases en las nuevas aulas construidas en la misma propiedad donde está el edificio cultural ,  comentó que  su llegada al centro fue gracias al atractivo que le causaba la infraestructura del edificio colonial y la historia del mismo: “cuando yo vine acá todavía se daban clases en ese lugar”; además comentó que la antigua escuela es muy visitada por la prensa tanto nacional como internacional, debido al patrimonio cultural que representa. En ella todavía se pueden observar el escritorio, tallado en madera del primer profesor que albergó la escuela, don Alberto Prado, originario de la ciudad de Suchitoto de Cuscatlán y algunos pupitres utilizados por los primeros alumnos.

Dalila Damaris Maravilla, fue estudiante en la nueva escuela de la Estancia, siempre a un costado de la obra cultural: “yo estudie allí, cursé  primero a noveno grado, ´para en ese tiempo los alumnos éramos mandados a limpiar partes de la antigua escuela; cuando estábamos pequeños, nos daba miedo ir allí por las cosas que se decían, pero con el tiempo se fue volviendo algo bueno, y como nunca vimos nada extraño hasta nos gustaba ir a jugar allí” dice riendo.

El Centro Escolar Delfina cumple con todos los requisitos para ser declarado Monumento Nacional por sus siguientes características:  posee más de 30 años de haber sido edificado.; valor arquitectónico, es una tendencia estilística regionalista mexicana; valor social, identificación con el inmueble por haber recibido clases, valor tecnológico, innovación en construccion en la época. El inmueble, representativo de una época y de un hito, según lo han mencionado ya expertos y personajes de medios de comunicación una vez le han conocido.

Actualmente, la antigua escuela pertenece a la comunidad, pues no ha sido oficialmente trasladada a manos del Ministerio de Educación, pero si pertenece a l Ministerio de Cultura, son muchas las gestiones que se han venido haciendo por parte de los directivos escolares y de la comuna, para que estas instituciones apoyen con la reconstrucción de la joya cultural, pero hasta hace muy poco le han comenzado a dar importancia.

“La prensa ha hecho una importante labor al venir e interesarse por este patrimonio, pues gracias a ello ahora son patrocinadores de Israel quienes apoyarán con los proyectos que se tienen a futuro en la escuela”, aseguró Colato. Las ideas a futuro que se tienen a nivel del edificio colonial, es que este sea un atractivo turístico con un museo y una biblioteca para todo el país, pero antes se harán reconstrucciones en el techo, pintura, piso y electricidad de este.

Según dijo Colato, se necesita motivar a los habitantes del cantón La Estancia y de todo el municipio de Moncagua, a cuidar del patrimonio cultural, a ponerle interés y buscar más patrocinadores para que apoyen el proyecto.

 

 

Equipo de periodistas, estudiantes, editores y productores de la Carrera de Comunicaciones de la Universidad de Oriente UNIVO.