domingo, 18 noviembre 2018

Santos Mendoza, 54 años haciendo petates en San Antonio del Mosco

Pese a la dedicación de la gente por mantener la tradición artesanal, no hay diversificación para poder obtener mejores ingresos

En San Antonio del Mosco, en el departamento de San Miguel, las casas  aún son de bajareque: bambú y un bejuco conocido como“chupa-chupa”,  combinado con barro, formando una estructura parecida al bloque; también de adobe elaborado a base de tierra y zacate de “conejo o jaraguá”,  los pisos de tierra y los servicios “sanitarios” de fosa.

En este lugar, la gente se dedica a la agricultura, al cultivo de tule y maíz, también a la elaboración de petates, una especie de alfombra que se teje entrelazando las pencas del tule, un trabajo que por lo general lo hacen las mujeres y para ello deben permanecer sentadas en el suelo por unas ocho horas..

Santos Mendoza, quien es originaria del caserío Nueva Concepción, cantón San Diego, cuenta que su madre le enseñó a hace petates cuando tenía 10 años y que al iniciar este oficio se lastimaba las manos, pero poco a poco fue dominando el arte de sus antepasados.

Actualmente tiene 64 años y aún  elabora un petate por semana, ya que además debe cumplir con otras obligaciones caseras, como todas las mujeres del lugar; “de mis 11 hijos, le he enseñado a 5, toda mi vida me he dedicado a hacer petates” contó entre sonrisas y emoción.

En la zona un petate puede costar entre $5 a $15 según el tamaño, pero los revendedores le sacan el doble en las ciudades grandes y alejadas de San Antonio El Mosco.

Entre los más pobres

El Salvador cuenta con 262 municipios,  San Antonio del Mosco, según el Fondo de Inversión Social para el Desarrollo Local (FISDL), se encuentra en segundo lugar entre los más pobres a nivel nacional, con una extrema pobreza severa de 88.55, además, para el Plan Nacional de Alimentos tiene una tasa de desnutrición y hambre alta.

Pese al esfuerzo de su gente, la pobreza persiste en la zona, hacen falta fuentes de trabajo y diversificación para artesanías.

Leer es un reto que me tomo en serio y escribir es el reflejo de todo ese esfuerzo. Sueño con cambiar situaciones locales e incidir en la realidad del país, para lo cual me preparo a diario. Soy competitivo y me involucro en ayudar a la gente.

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