domingo, 18 noviembre 2018

Los niños tabajadores de la Independencia

El trabajo infantil se nos ha hecho cotidiano, a diario en las calles, en los buses de San Miguel nos encontramos con ellos, con su inocencia y su valentía de crecer y madurar antes de tiempo.

Carlos (nombre cambiado) está de cumpleaños, hoy llega a los 14, pero su figura aparenta que tiene 12, aunque es un poco fornido, es de estatura baja, ojos grandes, piel trigueña.

Asegura que sus padres lo levantaron a las 3:00 de la madrugada, no precisamente para felicitarlo, sino para que los acompañara  a cuidar el puesto de venta de agua y jugos en la avenida Roosevelt, ya que por el desfile querían asegurar algo de venta.

Cargando un balde con las bebidas, hielo y agua, se sentó a descansar y compartimos un dulce el cual se comió alegremente; fue satisfactorio escucharle reír a carcajadas  luego que leyera los chistes que estaban en el envoltorio. Carlos proviene de la colonia Milagro de La Paz, una de las más grandes y más pobres de San Miguel, él, asegura que cursa sexto grado en la mañana y que luego se dedica a vender.

Como este niño muchos trabajaron este día de independencia, algunos junto a sus padres,  otros solos.

Mientras los jóvenes y adolescentes de los centros escolares se asoleaban por decisión propia, éstos niños soportaron la intemperie, a unos sus padres les llevaron gorra, o sombrías, otros no fueron tan afortunados.

El trabajo infantil se nos ha hecho cotidiano, a diario en las calles, en los buses de San Miguel nos encontramos con ellos, con su inocencia y su valentía de crecer y madurar antes de tiempo.

Enseñar a trabajar es excelente en la pedagogía familiar, con el ejemplo, pero debe ser al ritmo de su edad, sus fuerzas, sin sacrificar su tiempo de recreación, sus estudios, sus sueños.

Carlos contó que hay fechas donde trabaja más, cuando llega más gente a San Miguel, como el día de difuntos, el Festival Mariano y que todo lo aporta a su casa.

Si echamos un vistazo por la ciudad, observamos otros problemas asociados, bebés durmiendo en cajas y en los puestos de venta del mercado, niños que desertan de la escuela porque deben trabajar, porque migran de pueblo en pueblo, como los niños de las familias de los cirqueros, niños limpiando vidrios, vendiendo dulces ¿qué alternativas les da la ciudad? ¿qué les damos a nuestros niños para que pasen un tiempo de su día en la escuela? ¿qué se necesita regular o poner en práctica para que los niños si, ayuden, pero que además reciban su educación, la recreación, la fe que necesitan para que su vida sea integral?

¿Son tan invisibles en la cotidianeidad?

Periodista, creo en Dios, soy fiel creyente en el potencial de los jóvenes para impulsar una mejor sociedad, me encanta ser parte de la formación de conciencia y conocimientos como docente, y ahora he emprendido una nueva aventura como Coordinadora de UNIVO News.